Seguramente alguna vez has sentido cómo pequeños vellos de tu piel se erizan cuando sientes frío, miedo o incluso al escuchar una canción que te emociona. A este fenómeno se le conoce popularmente como “piel de gallina”, y aunque parezca un detalle sin importancia, tiene un origen evolutivo fascinante.

¿Qué es la piel de gallina?

La “piel de gallina” es una respuesta involuntaria de nuestro sistema nervioso autónomo, conocida científicamente como reflejo pilomotor. Este mecanismo hace que los músculos erectores ubicados en la base de cada vello se contraigan, provocando que los vellos se levanten y la piel tome un aspecto rugoso y puntiagudo, similar a la piel de un ave desplumada, de ahí su nombre.

¿Por qué sucede?

Este reflejo tiene dos causas principales:
    1.    Protección contra el frío: En los animales con mucho pelaje, como los mamíferos, este reflejo sirve para crear una capa de aire entre los vellos, que ayuda a conservar el calor corporal. Aunque los humanos perdimos gran parte de ese pelaje con la evolución, el reflejo sigue activándose como un vestigio biológico.
    2.    Reacción emocional: Cuando experimentamos miedo, estrés o una emoción intensa, nuestro cerebro activa una respuesta de alerta (el famoso “modo supervivencia”) y libera adrenalina. Esta hormona también provoca la contracción de los músculos de la piel, generando la piel de gallina, como una reacción instintiva ante un posible peligro.

¿Por qué nos pasa al escuchar música?

Aunque la piel de gallina es un mecanismo ancestral, también se activa ante estímulos emocionales intensos. Cuando una canción, un discurso o un momento emotivo nos sacude, el cerebro genera una descarga emocional que involucra al sistema nervioso autónomo, provocando esta reacción física.

Un vestigio evolutivo que nos conecta con nuestros ancestros

Hoy en día, la piel de gallina ya no nos sirve para protegernos del frío ni para intimidar a los depredadores como a los animales, pero sigue siendo una de las muchas formas en las que el cuerpo refleja emociones y sensaciones profundas.

La próxima vez que sientas la piel de gallina, recuerda que es un pequeño guiño de la naturaleza, un rastro biológico de la historia evolutiva que compartimos con miles de especies.

 

marzo  2025  - CDI Morelos

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