Alma Karla Sandoval, pasión compartida.

Por Mariana Alcalá

Son las tres de la tarde. Sentada en una mesa de espaldas al Café Punta del Cielo del Tec de Monterrey, encuentro a Alma Karla.  Para sus alumnos, es extraño verla tan tranquila. En clase, siempre se le ve de pie acercándose a sus alumnos, haciéndoles preguntas, motivándolos  y hablando apasionadamente de literatura o periodismo, según sea el caso. Incluso hay temas con los que “se le pone la piel chinita”, lo cual es comprensible si se conoce la pasión y el éxito que ha tenido en los dos ámbitos.

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