Ir al contenido principal

¡Marcha histórica! Toman las calles más de 10 mil mujeres

Comunidad
09MAR26_1_MARCHA.jpg
¡Marcha histórica! Toman las calles más de 10 mil mujeres

Más de 10 mil mujeres tomaron las calles de Cuernavaca este 8 de marzo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer y exigir justicia, seguridad y erradicar la violencia de género.

Desde temprana hora, colectivas feministas, activistas, maestras, artistas, personal de salud, universitarias y mujeres en general comenzaron a concentrarse en la Glorieta de la Identidad, también conocida como Glorieta de Tlaltenango, sobre la avenida Emiliano Zapata. En el lugar se organizaron los cerca de diez contingentes que conformaron la movilización.

La marcha aguardó la llegada de un contingente integrado por universitarias que partió desde el campus Chamilpa de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y descendió por avenida Universidad hasta incorporarse al resto de manifestantes en Tlaltenango.

A partir de ahí, el contingente avanzó por avenida Emiliano Zapata rumbo al centro de la ciudad. Durante el trayecto, un grupo identificado como bloque negro intervino con grafiti la unidad del IMSS Bienestar con consignas como “salud digna” y “aborto libre, seguro y gratuito”, además de causar daños en algunos vidrios.

Al llegar a la parroquia de San José El Calvario se integraron mujeres adultas mayores, mujeres con discapacidad y la batucada que encabezó el avance por la calle Mariano Matamoros hasta la Plaza de Armas “General Emiliano Zapata Salazar”. El templo permaneció resguardado con vallas metálicas y una cadena humana de personas que rezaban el rosario para evitar daños al inmueble. A lo largo del recorrido se reportaron al menos cinco incidentes menores, principalmente torceduras, caídas, insolación o bajas de presión entre algunas asistentes.

Durante la movilización también se registraron intervenciones con pintas en diversos puntos del centro, entre ellos la ex sede del Congreso del Estado, dos sucursales bancarias, una tienda de alimentos, el monumento a Emiliano Zapata en el zócalo y la Escultura de la Mujer en El Calvario.

Al arribar a la Plaza de Armas, manifestantes colocaron carteles y realizaron pintas en las vallas que resguardan el Palacio de Gobierno, además de lanzar pintura roja y artefactos con fuego, lo que provocó que una de las columnas del edificio se incendiara brevemente.

En el acto final se leyó un pronunciamiento en el que las colectivas señalaron que la violencia contra las mujeres continúa siendo un problema grave. Según datos de la Fiscalía de Morelos, en 2025 se registraron 6 mil 100 denuncias por violencia familiar y tan solo en los primeros dos meses de 2026 ya se contabilizan 942 casos.

Pese a los incidentes, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos informó que la movilización transcurrió sin actos de represión, intimidación o uso desproporcionado de la fuerza pública.

Ofrecen agua vecinos a participantes...

Desde temprana hora comenzaron a reunirse vestidas de negro, color que marcó el código de la jornada. Muchas llevaban pañuelos morados, rostros pintados y consignas escritas en carteles que exigían justicia y el fin de la violencia en todas sus formas: física, psicológica, sexual, económica, simbólica, institucional u obstétrica.

Entre la multitud se encontraban mujeres de todas las edades: niñas, jóvenes, adultas y adultas mayores. También participaron mujeres de distintos oficios y profesiones: artistas, médicas, maestras, estudiantes y trabajadoras que caminaron juntas en una movilización que parecía no tener fin por el mar de gente que avanzaba por la ciudad.

Al unísono, las consignas resonaban entre las calles: “Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”, “Escucha idiota, las niñas no se tocan” y “Somos malas, podemos ser peores”.

Las pancartas reflejaban exigencias claras, pero también el dolor de ausencias recientes. En muchos carteles aparecían los nombres de Kimberly y Karol, estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) que fueron reportadas como desaparecidas y posteriormente encontradas sin vida. Otros mensajes repetían una consigna que atravesaba la marcha: “Todas las madres merecen ver a sus hijas regresar a casa”.

A lo largo del recorrido, la solidaridad también se hizo presente. Vecinos ofrecían agua, sueros o fruta a quienes avanzaban bajo el sol, mientras desde balcones y azoteas decenas de personas observaban el paso del contingente.

La música acompañó la movilización durante todo el trayecto. Los tambores de la batucada Wamazo MX marcaron el ritmo de la marcha, mientras guitarras de mujeres artistas sumaron canciones y cantos que continuaron incluso al llegar a la Plaza de Armas.

Al final de la jornada, las vallas que resguardan el Palacio de Gobierno y la explanada de la Plaza General Emiliano Zapata Salazar quedaron cubiertas con cientos de carteles, mensajes y consignas que narraban las demandas de las manifestantes.

 

Sobre el autor

Alfa Peñaloza
Ver biografía